lunes 1 de diciembre de 2008

Por Mariano Colly Maju Lozano en la conducción de “Duro de Domar 2009”,

Por Mariano Colly
Labios de rubí
Con la confirmación de Maju Lozano en la conducción de “Duro de Domar 2009”, la pantalla chica local se suelda a la corriente mundial del Siglo XXI donde la mujer desplaza al hombre en notables funciones. En este caso es una frívola y ligera incorporación televisiva pese a ser una de las vacantes más codiciadas por varios integrantes del actual panel. Meses atrás, Diego Guebel hizo el mismo gesto en “CQC” y sumó a sus filas a Ernestina Pais.
Con la confirmación de Maju Lozano en la conducción de “Duro de Domar 2009”, la pantalla chica local se suelda a la corriente mundial del Siglo XXI donde la mujer desplaza al hombre en notables funciones. En este caso es una frívola y ligera incorporación televisiva pese a ser una de las vacantes más codiciadas por varios integrantes del actual panel. Meses atrás, Diego Guebel hizo el mismo gesto en “CQC” y sumó a sus filas a Ernestina Pais.

marianoc@primiciasya.com

Si bien el siglo pasado fue el “siglo de las mujeres”, lo cierto es que en parte de la primera década del XXI el género opuesto no sólo copó el poder sino que también se apoderó lentamente de la industria televisiva. En tanto, la pantalla chica local fue siguiendo los compases musicales impuestos por el mundo globalizado y en 2009 dos conductoras reemplazarán a figuritas fuertes que supimos concebir: Mario Pergolini y Roberto Pettinato.

No es casual que el género femenino haya ocupado roles esenciales en nuestra sociedad: estudios sociológicos sostienen que los índices de analfabetismo – en las damas - disminuyeron a lo largo de este periodo, hecho por el cual la inserción laboral de las mujeres iguala a la de los hombres. Trillados son los ejemplos de Michelle Bachelet como primera mandataria de Chile y Cristina Fernández de Kirchner en nuestro país.

Sin embargo, fueron pocos los que presagiaron que a Mario Pergolini lo sucedería una mujer, más allá del nombre y el peso televisivo que ésta tenga. El rebelde conductor talló con la minuciosidad de un artista una figura casi imposible de suplantar. Fue el generador de un estigma imitable pero también inigualable. Y él lo sabe. Tal es así que no compartió la designación de Ernestina Pais. Lo dijo en su ciclo radial. Creo que a esta altura prefiere anclar el formato en el puerto antes que verlo naufragar. Pidió una figura masculina, no se la concedieron. No tiene la mínima intención de que una mujer cambie el pantalón del traje negro por una pollera tres cuartos.

En Canal 13 fue distinto: la sorpresa invadió al panel de “Duro de domar”. En las tropas de Adrián Suar siempre se vio con buenos ojos a Maju Lozano para las mañanas de la emisora. El peso de los directivos fue crucial para que Diego Gvirtz le devuelva la gentileza a Gastón Portal y para quitarle un soldado a su archienemigo. Ese puesto era codiciado por los históricos del envío. Pero no pudo ser. Será para una mujer, para la panelista que sobresalió en el rebaño. Por eso es premiada con la posibilidad de reemplazar a Roberto Pettinato, otro personaje con brillo y vuelo propio.

Las incorporaciones le dan continuidad a lo que inició Mirtha Legrand - aún vigente - y a lo que supo heredar Susana Giménez. Ellas son las precursoras que, al igual que en los casos anteriores, lograron ocupar un sitio único. ¿Alguien imagina a un hombre almorzado con famosos? ¿Se pueden pensar en una figura masculina realizando el clásico “Susana Giménez”? Dos utopías. Y aunque las divas no son descartables, vamos camino a la feminización televisiva. Sólo basta con mirar las grillas. Mariana Fabbiani, Paula Trápani, Karina Mazzocco, Andrea del Boca, Verónica Varano, Verónica Lozano, Flavia Palmiero, María Valenzuela, Soledad Silveyra, Carla Conte, Julieta Prandi, Federica Pais, Maby Wells, Maru Botana y Connie Ansaldi, entre otras, sin mencionar a Ernestina que fue la preferida de Jorge Guinzburg.

Como dijo el poeta Roberto Sánchez, los “labios de rubí, de rojo carmesí, parecen murmurar mil cosas sin hablar”. Zumbando por lo bajo, casi en el silencio de una noche de invierno, se abrieron paso, nos igualaron y hasta lograron superarnos. Tienen el don de darnos la vida. Corren con esa ventaja. Les costó miles de años sublevarse, pero lo consiguieron y se imponen. Todavía guardo la esperanza de que Marcelo Tinelli, Jorge Rial, Chiche Gelblung y Beto Casella sigan dando batalla. Atrincherados, cada uno en lo suyo, soportan los fusiles del contrincante y siguen ilesos: los que osaron en pararse frente a ellos mordieron la lona en el tercer round. Se fueron al mazo, no se bancan el pica a pica. Ya nos olvidamos de Los Mancera, Los Simons, Los Soldán, Los Galán, Los Guinzburg, Los Ibáñez, Los Bravo, Los Lanata, Los Castelo, Los Repetto, Los Carámbula, Los Larrea, Los Mateyco, Los Carrizo, etc. No distingo una nueva generación con esa talla.

De todos modos es saludable la convivencia aunque el machista que llevamos dentro no haga sentir pánico. El miedo a perderlo todo, a la excesiva invasión. Hay lugar para todos. Lo triste sería terminar como en la canción del Gitano: desangrando y sin poder conversar.